Esto fue escrito en Madrid el 9 de marzo del 2007, mientras esperaba el avión que habia de llevarme a Barcelona.
Estoy en Barajas, el aeropuerto de Madrid. Debo reconocer que este mega-aeropuerto es una gran obra arquitectónica; refleja de muy buena forma el corazon del sistema. En este minuto estoy en una sala de espera, parado frente a un enorme ventanal que mira a la loza principal de los aviones. Comienzo lentamente a sentir el orden Europeo, aun estando en españa. Cuando me dirigía retirar mis bartulos, tuve que tomar un tren, el cual se detuvo en policía internacional. En este lugar tuve una experiencia bastante desagradable. El tipo de la ventanilla comenzó a interrogarme, de manera excesiva. Me preguntó cuanto dinero en efectivo traía, a lo que yo le respondí que solo 300 euros, trataron de llevarme a una sala de interrogacíon, pero antes de llegar todo el malentendido se arregló en el minuto que le dije que era profesor de una universidad y que también traía conmigo una tarjeta de crédito. Del lugar donde se supone habian de interrogarme, salían filas de centroamericanos, pero en la dirección contraria, es decir, de vuelta a sus países. Es una lástima observar un sueño por hacerse reliadad, morir en el útlimo aliento, dejar de ser un sueño, para convertirse en una triste realidad.
Lo que más me llamó la atención mientras sobrevolávamos españa, fue la densidad de utilización de las tierras. En mi país es común ver grandes manchones de tierra libres, des-ocupados, sin intervención. En este caso era difícil encontrar una zona despoblada o no utilizada para cultivos agrícolas a escala industrial.
Es difícil entender como el hombre ha avanzado en ocupar la naturaleza, ¿es que el hombre siempre elige al hombre? Sin duda una elección complicada, lo cual no implica que deba hacerse sin pensar en las consecuencias.
sábado, septiembre 29, 2007
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario